horno de casa

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Os presento a mi masa madre, lleva una buena temporada dándome estupendos panes.

La masa madre no es otra cosa que mezclar agua y harina de centeno y dejar que las bacterias presentes en la cascara de los cereales fermenten, y para eso solo tenemos que tener un poco de paciencia.

Yo no soy una experta en esto de la panadería, pero leyendo todo lo que encuentro sobre el pan y luego practicándolo, voy haciendo algunos panes y la verdad es que algunos me salen muy bien, y los que no, pues no tiene por que enterarse nadie.

Por eso hay un refrán popular que dice ” que el que guisa y amasa de todo le pasa”. Os comento esto para que entendáis que lo que os voy a contar sobre la masa madre no es otra cosa que mi experiencia personal, porque hay muchas personas que son verdaderos expertos y si leéis un poco sobre el tema en Internet veréis que hay muchas formas de comenzar una masa madre y de utilizarla.

Yo solamente he comenzado 2 veces una masa madre, la primera hace unos años y me funcionó muy bien hasta que tuve que deshacerme de ella. La segunda el año pasado en octubre y está magnifica.

De esta última he sacado otra para tener una de centeno integral y una un poco más blanca que alterno alimentándola de harina integral de espelta y de harina de trigo integral.

Yo me voy a limitar a contaros como lo he hecho yo y si queréis podéis probar a hacerla, eso si, tenéis que ir alimentándola de vez en cuando aunque no hagáis pan.

La masa madre nos dará al pan un aroma y sabor distinto del pan hecho solamente con levadura, por otra parte el pan se conservará más tiempo porque podremos hacerlo con muy poca levadura o ninguna, gracias a la masa madre que en realidad no es otra cosa que levadura natural.

Lo que buscamos al hacer la masa madre es crear levadura natural por eso es conveniente comenzarla con harinas integrales ya que en el salvado se encuentra el mayor número de bacterias. Hay quien la comienza con pasas, o con manzanas sin pelar e incluso con yogur, pero también  se puede empezar solamente con harina y agua.

Ponemos un tarro de cristal grandecito con tapadera  y pesamos el primer día 110gr de agua mineral y 90gr de harina de centeno integral lo  mezclamos y lo echamos en el tarro, lo tapamos con un paño de algodón y lo ponemos en un sitio cálido en nuestra cocina. Si es verano la masa madre tardará menos días en hacerse y si es invierno es importante elegir el sitio más cálido posible, ya que con el frio es más difícil conseguir hacerla.

El segundo día lo removeremos y lo volveremos a tapar con el paño y lo dejamos descansar.

El tercer día la removemos y le volvemos a poner 110gr de agua y 90 de harina integral de centeno.

El cuarto día ya tenemos que ver alguna burbuja en nuestra masa madre y comenzará a tener el olor característico debido a la fermentación. Debemos de tirar parte de la masa madre y rellenar el tarro con otros 110gr de agua y 90gr de harina.

 

horno de casa

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El quinto día ya deberíamos ver movimiento en nuestra masa madre, desechamos parte de la masa madre y la volvemos a alimentar en la misma proporción, removemos y dejamos reposar.

La rapidez con la que se haga la masa madre dependerá del calor que tengamos en nuestra cocina, cuando veamos que la alimentamos y a las cuatro horas ha doblado su volumen ya la tenemos lista para hacer pan.

Si queremos tener una masa madre para hacer panes blancos los refrescos que le hagamos a partir del cuarto día los haremos con harina de trigo.

Para conservarla haremos lo siguiente: alimentamos la masa madre con 110gr de agua y 90gr de harina removemos y dejamos reposar tapada con un paño en un sitio cálido, pasadas unas horas ya podemos hacer pan.

horno de casa

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Tomamos la cantidad de masa madre que necesitemos, reservamos una poca y la ponemos en la nevera, pero que no esté tapada del todo, debe de respirar, por lo que es conveniente hacer unos agujeros a la tapa del tarro.

Aguantara unos días en la nevera y cada vez que amasemos repetiremos el mismo proceso, si no vamos a amasar en unos días, la alimentamos en la misma proporción la dejamos reposar unas horas fuera del frigorífico y cuando haya doblado su volumen quitamos una parte de masa madre y volvemos  a guardarla en el frigorífico.

Si la cuidamos podemos conservarla toda nuestra vida.

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